Pequeños grandes tesoros
Abrazos de madrugada, mosquitos de media noche que transforman las sábanas en un refugio; escuetos relatos de mis sueños, entre sueños, y tu ¨yo no he soñado nada¨. Los rayos del sol tamizados por la persiana, tu dulce sonrisa. Vuelvo a cerrar los ojos, tengo que soñar por los dos.
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