viernes, 4 de junio de 2010

Te quise tanto anoche que se descompensó la paz mundial. Las estrellas lloraban del esfuerzo por incrementar su fulgor. La distancia de la Luna con respecto a la Tierra creció para que cobrara más sentido la frase ¨te quiero de aquí a la Luna y vuelta¨. Las mareas, descontroladas, deshicieron los polos.

Si no te hubiera querido tanto anoche jamás habría visto pingüinos pululando por mi jardín.