Dentro de mi sueño hay una rave improvisada, en un plaza abandonada, llena de basura inorgánica y fogatas en cubos cilíndricos metálicos. Los edificios de alrededor cuentan historias de devastación y miseria. De pronto, toda la gente desaparece. Un hombre arapiento dibuja letras de humo en el aire. La gente vuelve a aparecer. Reconozco algunas caras. El escenario se torna algo menos dramático. Sigue habiendo miseria, azulejos despegados de las paredes esparcidos por el suelo. Un chico ajeno a la fiesta vaga alrededor de nosotros escuchando música. Lleva unos cascos gigantescos. Parece ensimismado dentro de un mundo no mejor que este. Un grupo de energúmenos buscan métodos de diversión alternativos, ya que parece que se cansan enseguida y no les satisface nada. Encadenan al muchacho y le amputan su miembro viril. No me puedo quitar de la mente las cadenas hechas de eslabones de hierro y la sangre esparcida por doquier. El ahora eunuco no se inmuta. Qué impotencia siento. Un compañero mío me relata la anécdota como si yo no la acabase de ver. Me acerco a una estantería, cojo un libro, lo ojeo, cojo otro, y otro y otro. En su interior sólo aparece el resumen del libro, despojados éstos de su contenido.
Quizás no es bueno acostarse escuchando Beautiful Maladies...
1 comentario:
jo Nat, que sueños más interesantes tienes!
Publicar un comentario